El Ciclo de Bitcoin Ha Muerto: 5 Realidades Sorprendentes que Debes Entender Ahora
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El Ciclo de Bitcoin Ha Muerto: 5 Realidades Sorprendentes que Debes Entender Ahora

Por: Ing. Carlos Moreno
Fecha: 06-12-2025
Categoría: Blockchain y Criptomonedas
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Durante años, la narrativa de Bitcoin ha sido simple y atractiva: un ciclo predecible de cuatro años, rítmicamente impulsado por un evento algorítmico conocido como el "halving". Esta periodicidad casi mecánica dictaba los picos y valles del mercado, convirtiéndose en una hoja de ruta para inversores y analistas. Sin embargo, esta narrativa se está rompiendo. La aprobación de los ETFs de Bitcoin al contado y la dinámica del mercado en 2024 han cambiado fundamentalmente las reglas del juego, inaugurando una nueva era para la criptomoneda más importante del mundo. Las viejas certezas ya no aplican, y entender las nuevas realidades es crucial.

 

1. El predecible ciclo de cuatro años ha sido reemplazado por algo más complejo

La teoría clásica del ciclo de Bitcoin se anclaba firmemente en el halving, un evento que reduce a la mitad la creación de nuevas monedas y que históricamente ha dictado los picos del mercado. Este patrón cuatrienal era la base sobre la que se construían la mayoría de las estrategias y predicciones.

Sin embargo, han surgido teorías que desafían esta rigidez. Una de las más influyentes es la de los "ciclos que se alargan" (lengthening cycles), propuesta por el analista Benjamin Cowen. Según esta hipótesis, a medida que la capitalización de mercado de Bitcoin crece y el activo madura, se requiere una cantidad de capital cada vez mayor para sostener los movimientos de precios. Como resultado, cada ciclo alcista no solo se extiende más en el tiempo, sino que también tiende a generar rendimientos porcentuales decrecientes.

Profundizando en esta nueva realidad, la "Teoría de la Banana Zone" de Raoul Pal argumenta que el ciclo de Bitcoin ya no es autónomo, sino que está intrínsecamente ligado al ciclo económico global, medido por indicadores como el ISM (índice del ciclo de negocios). Esta perspectiva sugiere que los movimientos en el mercado cripto no son aislados, sino que responden a tendencias macroeconómicas más amplias. La predicción de Pal, basada en estas condiciones, es que el actual ciclo alcista podría extenderse hasta principios de 2026, rompiendo por completo el antiguo calendario de cuatro años.

 

2. El halving ya no es el protagonista (ahora son los ETFs)

Históricamente, el halving fue el principal catalizador de los mercados alcistas. Este predecible "choque de oferta" reducía a la mitad la emisión de nuevos bitcoins, reforzando su escasez y desencadenando, con el tiempo, una fuerte apreciación de su valor. El mercado giraba en torno a este evento.

El año 2024 marcó un punto de inflexión. Por primera vez en la historia, Bitcoin alcanzó un nuevo máximo histórico antes del halving. Este hecho sin precedentes no fue una casualidad; fue el resultado directo de una masiva y constante demanda generada por los nuevos ETFs de Bitcoin al contado aprobados en Estados Unidos. Estos instrumentos abrieron las compuertas al capital institucional, cambiando la ecuación fundamental del mercado.

La perspectiva de expertos como Ophelia Snyder, de 21Shares, pone esta nueva dinámica en cifras contundentes. Antes del halving, Snyder señaló que la demanda diaria de los ETFs ya estaba consumiendo el doble de la cantidad total de bitcoins creados cada día. Esto significa que la demanda institucional estaba absorbiendo una cantidad cuatro veces mayor que la que el halving eliminaría de la nueva oferta, relegando el choque de oferta algorítmico a un papel secundario.

En este nuevo contexto, el rol del halving ha mutado. Ya no es el motor principal del precio. En cambio, se ha convertido en un poderoso "evento de marketing" a escala global. Su función ahora es reforzar la narrativa de escasez programada de Bitcoin y atraer la atención mundial en un momento en que el acceso al activo para grandes capitales es más fácil que nunca.

 

3. Bitcoin dejó de ser una isla: ahora es parte del sistema financiero global

La narrativa original de Bitcoin lo presentaba como un activo "descorrelacionado", un refugio digital comparable al oro que podía proteger a los inversores durante las crisis en los mercados tradicionales. Se pensaba que operaba en un ecosistema propio, inmune a los vaivenes de Wall Street.

La realidad actual es muy diferente. Desde el año 2020, la correlación entre Bitcoin y los mercados bursátiles, como el S&P 500, ha aumentado de forma consistente, alcanzando un pico de 0.53 en 2022. Este es un cambio drástico si se compara con el promedio de -0.11 registrado en 2019. Este creciente acoplamiento reduce significativamente sus beneficios como herramienta de diversificación de cartera.

Esta correlación tiene implicaciones profundas. Significa que Bitcoin es ahora mucho más sensible a los factores macroeconómicos, especialmente a la política de tasas de interés de la Reserva Federal. Un ejemplo claro ocurrió el 1 de mayo de 2024, cuando el discurso "hawkish" del presidente de la Fed, Jerome Powell, confirmando la decisión de mantener altas las tasas de interés, coincidió con la caída más fuerte en el precio de Bitcoin desde febrero. Su comportamiento se asemeja cada vez más al de un activo de riesgo, como una acción tecnológica de alta volatilidad.

"Los movimientos de la tasa de interés amplifican mucho el sentimiento del mercado, ya que instrumentos financieros como los ETF’s le dan acceso a mucha gente a este tipo de mercados" - Daniel González, analista de Bitso.

 

4. El popular modelo de valoración "Stock-to-Flow" ha fallado

Uno de los modelos de predicción más famosos en la historia de Bitcoin fue el Stock-to-Flow (S2F). De forma sencilla, este modelo predecía el precio de Bitcoin basándose únicamente en su escasez programada, es decir, la relación entre el suministro existente (stock) y el nuevo suministro que se genera (flow). Esto resultaba en proyecciones de precios extremadamente alcistas, que preveían valores superiores a los 100,000 dólares por moneda.

Sin embargo, el modelo se rompió de forma definitiva después de noviembre de 2021. Mientras el S2F predecía una continuación meteórica en el ascenso del precio, el mercado real experimentó un desplome severo. La realidad se desvió drásticamente de la predicción, invalidando su capacidad predictiva.

La crítica fundamental al modelo S2F expone su principal debilidad: ignoraba por completo el lado de la demanda. Dado que la oferta de Bitcoin es fija, inelástica y perfectamente predecible, su precio no puede ser determinado únicamente por este factor. El verdadero motor del valor debe provenir de la demanda: cuántas personas e instituciones desean adquirirlo y por qué. El fracaso del S2F es una prueba más de que la valoración de Bitcoin ha evolucionado más allá de su simple escasez algorítmica.

 

5. El verdadero reto a largo plazo no es el precio, sino la seguridad de la red

Más allá de los ciclos de precios, Bitcoin enfrenta un desafío estructural y existencial a largo plazo. La seguridad de su red depende de los mineros, quienes aportan una inmensa cantidad de poder computacional para validar transacciones. Su incentivo para hacerlo es la "recompensa por bloque", que se compone de dos elementos: el subsidio (los nuevos bitcoins creados) y las comisiones por transacción pagadas por los usuarios.

El desafío a largo plazo radica en la propia naturaleza del protocolo. A medida que los halvings continúan reduciendo el subsidio por bloque, este eventualmente llegará a cero alrededor del año 2140. En ese momento, la única fuente de ingresos para los mineros serán las comisiones por transacción. La seguridad de la red dependerá enteramente de ellas.

Esto plantea una pregunta crítica y contraintuitiva para el futuro. El verdadero desafío para la viabilidad a largo plazo de Bitcoin no es si su precio subirá, sino si la red será capaz de generar un volumen de transacciones lo suficientemente alto y constante como para que las comisiones por sí solas puedan financiar el "presupuesto de seguridad". Este presupuesto debe ser lo suficientemente robusto para proteger una red que, para entonces, podría estar valorada en billones de dólares. La sostenibilidad del sistema ya no dependerá de la creación de nuevas monedas, sino de su utilidad real como sistema de pago.

 

Bitcoin está atravesando una profunda fase de maduración. Sus viejos patrones, simples y dictados por un algoritmo, están dando paso a una nueva era definida por la compleja interacción de la demanda institucional, las condiciones macroeconómicas y su creciente integración en el sistema financiero global. El ciclo de cuatro años, el protagonismo del halving y los modelos de valoración basados en la escasez pura son reliquias de una etapa anterior.

La pregunta que queda abierta es tan fascinante como crucial. Al integrarse en el sistema que una vez buscó desafiar, ¿está Bitcoin perdiendo su esencia disruptiva o, por el contrario, asegurando su permanencia para las próximas décadas?